
Mi Historia

El malestar que no se calmaba.
Antes mi vida era completamente diferente. Después de 28 años como psicóloga, algo dentro de mí no encajaba. Sentía un malestar profundo, como si todo lo que había aprendido no alcanzara para aliviar el dolor que veía.
Me di cuenta de que estaba atrapada en patrones familiares inconscientes de mi linaje femenino, donde el sometimiento, la lealtad ciega y la desconexión con una misma eran la norma.
Estaba completamente desconectada de mi cuerpo, de mi esencia, de mis emociones reales… y de mi propósito. Ese propósito que alguna vez sentí con fuerza a los 25 años, se había perdido en las dinámicas no resueltas de mi familia. Vivía desde el esfuerzo, la exigencia y la invisibilidad. Eso me tenía vacía.

Imploraba al universo… el universo me respondió:
un infarto al vaso.
Esa crisis fue el punto de quiebre. Podía morir en vida o elegir vivir de verdad.
Desde ahí comenzó un renacer.
“El dolor fue una ventana hacia la luz.”
El grito del alma

La gran decisión que tomé y que me permitió salir de mi caja chica
"Mitzi: Comienza a mostrar tu vulnerabilidad, señala al mundo que no eres perfecta.”
Al abrir mi historia, los espacios se abrieron también. Inicie mi formación como consteladora y eso me hizo mirarme.
“Uno nunca deja de conocerse a sí misma. Entré en un espiral de crecimiento.”

“El cuerpo tiene memoria.”
Las palabras no bastaban. El universo me trajo la danza medicina a mi vida, por medio de múltiples encuentros.
El movimiento se convirtió en mi medicina.
El baile comenzó a desbloquear traumas retenidos.
Mi energía, ánimo, la relación conmigo misma y con los demás cambió por completo.
El cuerpo como llave

Mi alma me susurró algo claro: “Si el movimiento y las constelaciones han sido tu medicina, compártelo con el mundo.”
Diseñé talleres donde integré constelaciones familiares con movimiento consciente. Y fue simplemente revelador. Descubrí que a través del cuerpo podíamos liberar cadenas invisibles que venían del pasado.
Llevar esta medicina al mundo.
La unión de dos caminos
Comencé a trabajar junto a mi hija Sasha, quien desde su mirada de arquitecta y coach, con formación en creación de espacios creativos y desde la neurociencia, trajo una nueva perspectiva a este proceso.
Juntas pudimos unir lo mejor de cada una: lo espiritual y lo vivencial, lo emocional y lo estructural, lo ancestral y lo contemporáneo.
Desde esa fusión nació una nueva filosofía de trabajo, donde integramos todas las dimensiones del ser y su entorno. Creamos un espacio capaz de guiar a las personas en un camino de transformación real y profunda, donde mente, cuerpo, alma, historia y propósito encuentran un mismo pulso.

Siempre fui una buscadora. Mi mente, mi alma, mi cuerpo querían entender a fondo cómo esta unión de movimiento y conciencia podía llevarnos a estados de expansión y verdad tan profundos. Por eso decidí estudiar más y me embarque a estudiar el trauma su relación con las constelaciones familiares. Y así comenzó el diseño de mi propio método.
La creación de un método

Hoy estoy aquí para ti
Después de años de estudio, práctica y transformación personal, estoy lista para ofrecerte este método.
Una metodología única que une el poder del movimiento consciente, la terapia sistémica y la neurociencia, para liberar cuerpo, mente y alma.
Después de mi propio proceso de sanación, estoy aquí para acompañarte en el tuyo.
¿Te unes a este viaje de transformación?




